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martes, 14 de octubre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
martes, 23 de julio de 2013
viernes, 15 de febrero de 2013
Impacto de la salida de Venezuela de la Comunidad Andina (CAN)
Resumen:
El balance sobre la trayectoria de la Comunidad Andina (CAN) requiere de un análisis
de los factores externos e internos que han incidido en los errores y aciertos
de este esquema de integración regional. La salida de Venezuela a mediados del
2011, demostró la fragilidad de un proceso de integración modelo en sus
comienzos y sus ideales, pero que sus resultados y falta de voluntad política,
propiciaron una serie de desavenencias entre sus miembros. El reflejo del
impacto en lo económico, social y político de la separación de Venezuela de
este proceso de integración puede ser percibido en las regiones fronterizas con
Colombia, cuya cercanía geográfica e interrelaciones sociales y económicas, la
hacen más propensas sufrir las consecuencias de esta medida.
Palabras
claves: Integración, Desarrollo, Mercado, Crecimiento Económico, Pobreza
Abstract: The balance on the
trajectory of the Andean Community (CAN) requires an analysis of the internal
and external factors that have affected the rights and wrongs of this regional
integration scheme. The output of Venezuela in mid-2011, demonstrated the
fragility of a model integration process in its infancy and its ideals, but
their results and lack of political will led to a series of disagreements among
its members. The reflection of the impact on economic, social and political
separation of Venezuela from this integration process can be seen in the border
areas with Colombia, whose geographical proximity and social and economic
relationships, the more likely they suffer the consequences of this measure
Keywords: Integration, Development, Market, Economic Growth, Poverty
Introducción:
La salida de Venezuela anunciada
en el 2006 y concretada a mediados del
2011, abrió la compuerta a una serie de conjeturas acerca del futuro de la
organización. Las riquezas naturales que representa Venezuela para la región, presume
una pérdida de mercados y productos para un proceso que ha tenido de sortear
múltiples obstáculos a lo largo de su trayectoria. Los errores voluntarios e
involuntarios de sus integrantes, han llevado a muchos políticos, economistas,
tecnócratas y empresarios, a reflexionar acerca del futuro de la Comunidad
Andina (CAN) en un mundo globalizado que
exige mejores y concretos resultados en sus procesos de integración.
El impacto de la salida de
Venezuela de este proceso de integración, abrió una serie de interrogantes
sobre las posibilidades que presenta el país para enfrentar nuevos retos en
cuanto a integración se refiere. El reciente ingreso al MERCOSUR, la mirada
puesta en la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR) y en la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) permiten vislumbrar nuevos
escenarios. Aún así en las regiones fronterizas con Colombia, quien era el
mayor socio comercial regional, el escenario parece muy distante y refleja en
forma directa un señal de cuan frágil son estas regiones al momento de afrontar
decisiones que afecten sus interrelaciones sociales y económicas.
El cierre de empresas, la pérdida
de miles de fuentes de empleo y la decreciente pérdida de valor de la moneda
venezolana frente al peso colombiano, son por citar algunas de las
repercusiones sentidas en los municipios fronterizos del estado Táchira con el
Departamento Norte de Santander en Colombia. Esta situación ha propiciado el
resurgimiento de bandas criminales y grupos irregulares que asumen controles de
los principales oficios ilícitos que se producen en estos espacios.
Las
discrepancias políticas que desencadenaron la salida
El 26 de mayo de 1969 mediante la
firma del Acuerdo de Cartagena por parte de Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y
Chile, se da inicio a un proceso de integración modelo para su época en Suramérica,
nace Comunidad Andina (CAN) o llamada en sus inicios como el Pacto Andino, como
un proyecto que pretende alcanzar un desarrollo integral, más equilibrado y
autónomo mediante la integración andina, sudamericana y latinoamericana, esta
unión permitió conjugar esfuerzos a fin de mejorar sus deficientes economías y
mejorar las condiciones de sus ciudadanos. Aunque durante las primeras décadas
de funcionamiento de este proceso, el enfoque de la organización se basó
netamente en mejorar las condiciones de crecimiento económico como prioridad
para luego vislumbrar un desarrollo social, ambas premisas han tenido que pasar
por una serie de dificultades propias de los procesos de integración en
Latinoamérica.
Los
primeros veinte años de la CAN transcurren en ideas y mecanismos para organizar
este instrumento de integración, pero sin mostrar los resultados esperados. A
finales de 1989 aspectos exógenos al sistema como la crisis mundial de los 80,
cambios tecnológicos, el redespliegue industrial, las aperturas de las economías
y la necesidad de mejorar la competitividad de las naciones, conciben para los
países miembros la necesidad de realizar una revisión exhaustiva sobre los
resultados mostrados y la visión de la Comunidad.
Transcurren
los años sin muchos contratiempos en lo político dentro del esquema, pero a
mediados del 2006 el anuncio de la salida de Venezuela del sistema de
integración andino, deja confusos a sus integrantes y países observadores. Las
razones políticas expuestas por Venezuela fueron la firma de un Tratado de
Libre Comercio (TLC) por parte de Perú y Colombia con los Estados Unidos de
Norteamérica, lo cual fue visto por el gobierno venezolano como una desviación
de los intereses del grupo, de igual forma el deseo del gobierno venezolano de
integrarse al MERCOSUR como socio pleno influyó en la toma de decisión. Otros
hechos subsecuentes como el afianzamiento del llamado Plan Colombia y la
posible instalación de bases norteamericanas en el vecino país, así como
también la muerte en territorio ecuatoriano del guerrillero Raúl Reyes,
aumentaron la renuencia de Venezuela de volver a participar en este proceso de
integración.
A pesar de los continuos llamados
a no abandonar la CAN por parte de naciones aliadas políticamente como Ecuador
y Bolivia, el 21 de abril del 2011, tal como lo establece la normativa, se
cumplieron los lapsos establecidos para la salida definitiva. Desde el anuncio
hecho por el presidente Hugo Chávez en la Asunción a mediados de Abril del
2006, el comportamiento de las variables económicas, sociales y políticas
comenzaron a manifestar distorsiones negativas en especial en la frontera
colombo-venezolana, espacios donde el retiro del proceso de integración ha
tenido el impacto que no fue considerado.
El
impacto en la frontera colombo-venezolana
Destacar
las consecuencias de la salida de Venezuela de la Comunidad Andina (CAN)
refiere revisar indicadores económicos en las regiones fronterizas
colombo-venezolana y su impacto social y político, tomando como referencia
estas regiones cuya cercanía geográfica e interrelaciones las hacen más
propensas a sobrellevar los cambios sobrevenidos a raíz de esta medida.
Los
antecedentes históricos de la frontera entre Colombia y Venezuela, permiten
dilucidar una relación basada en un constante flujo comercial producto del
abandono de estos espacios geográficos a lo largo de décadas y de la necesidad
de supervivencia marcada durante siglos. La vinculación familiar, social y
cultural de miles de ciudadanos en la frontera hacen de estos espacios
territorios frágiles a los cambios políticos que en cualquier de los dos países
se propicien.
Estos
cambios no se hicieron esperar, las discrepancias en lo político comenzaron a
sentirse en lo económico y social tal como se presagió. A principios del 2011,
José Rozo, Presidente de FEDECAMARAS sección Táchira, informó la pérdida de más
de 25.000 empleos directos en los municipios fronterizos, en especial 3.500 en
el sector transporte el cual fue duramente impactado, así como en el sector
textil y manufacturero. De acuerdo a datos presentados, 5 almacenadoras y 200
transportadoras cerraron sus puertas ante el declive económico en la región,
así como 40.000 familias que viven del comercio binacional han tenido que
emigrar a otras regiones o modificar sus ocupaciones a fin de solventar esta
realidad.
Esta
situación también se refleja en la pérdida de confianza de la moneda venezolana
en comparación con el peso colombiano. En el año 2000 la moneda colombiana se
cotizaba a un promedio de 16 pesos por bolívar lo cual denotaba una fortaleza
de la moneda de Venezuela en contraposición con la moneda de Colombia. Este
hecho y otras circunstancias del momento, impulsaron la inversión en la
frontera colombo-venezolana. A raíz de otras diatribas económicas y la
desconfianza que comenzó a reinar a raíz de la salida de Venezuela de la CAN,
el valor del bolívar comenzó a depreciarse en relación con el peso, llegando a
cifras como las actuales donde se cotiza un peso colombiano por 0,80 bolívares.
De igual
manera esta realidad puede vislumbrarse al estudiar el desarrollo progresivo de
la ciudad vecina del lado colombiano (Cúcuta), cuyo progreso ha sido analizado
por Néstor Solano, Comisionado de Fronteras de la Gobernación del estado
Táchira (2012) quien expuso “Como el producto de un Plan Nacional de
Desarrollo, un enfoque regido bajo una Ley de Fronteras que posibilita una
integración departamental y municipal y las posibilidades de apertura a otros
mercados de los productos colombianos a través del TLC con los Estados Unidos y
la más reciente anexión de Colombia a la Alianza del Pacífico junto a Chile,
México y Perú, la ciudad de Cúcuta pasó de ser un pueblo olvidado y abandonado
a una metrópolis moderna y segura, con un crecimiento mobiliario en expansión y
con las condiciones moderadas para la inversión pública y privada”.
El progreso
demostrado esta última década por el Departamento Norte de Santander y en
especial por la ciudad de Cúcuta, así como el deterioro de la calidad de vida
en poblaciones fronterizas como San Antonio del Táchira y Ureña por citar
algunas, ha propiciado el traslado de empresas y equipos que operaban en estas
poblaciones, hacia la vecina población de Cúcuta donde las condiciones
económicas y jurídicas les permiten desarrollar sus actividades.
En lo
político la salida de Venezuela de la Comunidad Andina ha tenido sus
repercusiones que van desde la pérdida de confianza en las regiones fronterizas,
ausencia de inversión por parte del Estado venezolano, la no planificación
conjunta de planes de desarrollo y de políticas públicas para mejorar la
calidad de vida de los habitantes de estos territorios. Este aspecto puede
vislumbrarse en los últimos 6 años donde no se ha desarrollado ninguna obra de
importancia para el progreso y desarrollo de los municipios fronterizos.
El
deterioro económico, social y político en las regiones fronterizas de Colombia
y Venezuela ha propiciado en forma indirecta el resurgimiento de un fenómeno
que preocupa a ambos gobiernos. La inseguridad como un flagelo social ha
encontrado en estos espacios el terreno y las condiciones ideales para su
accionar. Desempleo, deserción escolar, carestía de productos alimenticios,
agrícolas y manufacturados, han favorecido la aparición de bandas criminales y
grupos irregulares que aprovechando esta realidad, controlan desde el
contrabando de combustible, alimentos y otros productos, valiéndose de la
situación de deterioro social y económico en la región.
A su vez la
salida de Venezuela de la CAN, conllevó a la ruptura de programas de
intercambio educativo que impulsaban el desarrollo intelectual y el
aprovechamiento de oportunidades de miles de jóvenes de la frontera. Basta
revisar la realidad de los centros de educación universitaria en los municipios
fronterizos de Venezuela con Colombia para reconocer la gran debilidad que
tiene el Estado venezolano.
Conclusión
Un diagnóstico sencillo sobre el
impacto de la salida de Venezuela de la Comunidad Andina luego de décadas de
integración, puede observarse en los municipios fronterizos del Táchira con el
Departamento Norte de Santander de Colombia. Tras largos intentos de mejorar la
calidad de vida de los habitantes de estas poblaciones, la ruptura de los
programas de desarrollo bajo la figura del bloque andino, han llevado al
declive económico, social y político en estos espacios sin que se tomaran las
previsiones posibles.
Basta revisar los indicadores
económicos y sociales no oficiales para comprender la realidad de la frontera
cuyos espacios han sido los más afectados por esta medida. Aun cuando el Estado
venezolano optó por nuevos mercados para la compra y adquisición de productos
para sobreponerse a la decisión tomada, ignoró por descuido o negligencia, el
impacto que esta medida tendría en sus fronteras con Colombia.
A su vez la ausencia de políticas
públicas integrales, un plan de desarrollo que involucre a las regiones
fronterizas y la falta de voluntad política, han propiciado una serie de
complicaciones en estas zonas, desde desabastecimiento, desempleo, deserción
escolar hasta el repunte de contrabando y la inseguridad, son por citar algunos
de los problemas que aquejan a miles de venezolanos cuya única esperanzas
reside en esperar ser tomados en cuenta como actores sociales a la hora de
tomar decisiones que afecten su forma de vida. De igual forma la actual
situación económica, social y política de las fronteras con Colombia requiere
que se asuman compromisos serios que permitan mejorar las condiciones de los
venezolanos que residen en estos espacios.
Bibliografía:
Caballero, J.
(2009 Abril 12) Comunidad Andina de Naciones buscará superar crisis en reunión
en Lima. El Universal, p A-18.
Gutiérrez, A.
(1999) “LA COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES:
BALANCE Y PERSPECTIVAS”. Revista Aldea Mundo. Universidad de Los Andes.
Mérida, Venezuela.
martes, 12 de febrero de 2013
domingo, 4 de noviembre de 2012
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